En la Argentina, como en la mayoría de los países, el uso directo de la geotermia comenzó con la balneología, que es como se sabe, el primer tipo de los usos directos del calor de la Tierra. Este ancestral conocimiento de las propiedades terapéuticas del agua termal y la gran cantidad de manifestaciones existentes en nuestro país motivó la apertura de numerosos centros termales. Otras tradicionales formas de uso, que marcan la relación de convivencia del hombre con la geotermia, es la calefacción de viviendas y los usos industriales vinculados con el lavado de lana.
Estas populares aplicaciones económicas, que no han requerido de programas de gobierno para su implementación, han tenido, y en especial la primera de ellas, una gran distribución en la Argentina debido precisamente a la amplia distribución áreal de los campos termales de baja entalpía. En la década del setenta comienzan, en una forma orgánica, a estudiarse las áreas geotérmicas. En su inicio los objetivos de los estudios estuvieron estrictamente orientados a la generación de energía eléctrica.
Pero el grado de avance en el conocimiento del recurso termal en estos últimos años en la Argentina, profundiza cada vez más las tendencias ya marcadas al inicio de la década del `90. La orientación señalada fue; que las líneas de investigación y desarrollo de los campos termales de alta y baja entalpía debían orientarse a generar desarrollo a partir de la utilización directa del fluido termal. Esta tendencia se basa, en que la generación eléctrica a partir del recurso termal no ofrece en la actualidad una viabilidad económica, por que no puede competir con los abundantes recursos de combustible fósil que tiene la Argentina. A modo de ejemplo tenemos que la única planta que existía, Copahue, se encuentra fuera de servicio desde hace más de cuatro años y se piensa adaptar para ser alimentada con gas natural, que económicamente es más rentable.
En función a la realidad de las características geológicas de la Argentina, el grado de conocimiento actual de los recursos termales y nuestra experiencia, es que si se quiere generar desarrollo a partir del recurso natural geotérmico, nuestro objetivo tiene que estar dirigido al uso directo. La utilización directa del fluido termal contribuirá al desarrollo de las economías regionales mediante instalaciones agrícolas o industriales, o en emprendimientos de uso múltiple, calefacción de viviendas, hotelería, balneologia, etcétera.
Con este criterio, desde 1992 hasta la fecha del Departamento de Geotermia del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), organismo dependiente de la Subsecretaría de Minería, ejecuta proyectos termales en distintas provincias.
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