Los Aportes de Algunos Ilustres Geocientíficos del SEGEMAR

al Conocimiento Geológico del Territorio Nacional

Héctor A. LEANZA1

1 Instituto de Geología y Recursos Minerales del Servicio Geológico Minero Argentino y CONICET.

 Av. Julio A. Roca 651, Piso 10 – 1322 Buenos Aires, República Argentina.

 

Desde la fecha de su fundación, acaecida en 25 octubre de 1904, el actual Servicio Geológico Minero Argentino, con el fuerte impulso de su primer Director, el Ing. Enrique M. Hermitte (1871-1955), contribuyó desde un principio en forma sustantiva al conocimiento geológico del Territorio Nacional.

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En una muy breve síntesis se reseñan algunos de los más significativos aportes, personificados a través de varias figuras relevantes que actuaron en la Repartición, en muchos casos muy poco conocidas por las actuales generaciones. Se deja constancia que la elección de la lista, integrada por 21 ilustres geocientíficos, es fruto de mi propia visión e incluye solamente personas ya fallecidas. Digno es mencionar que once de ellos forman parte del selecto grupo de los 20 Grandes Maestros de la Geología Argentina seleccionados por la Asociación Geológica Argentina en ocasión de celebrarse el 50º aniversario de dicha Institución.

Por orden de ingreso a la Repartición, la lista es la siguiente: Guillermo Bodenbender (1847-1941) asesor ad honorem, Walter Schiller (1879-1944), Juan Keidel (1886-1954), Ricardo Stappenbeck (1880-1963), Anselmo Windhausen (1882-1932), Enrique Gerth (1884-1971), Franco Pastore (1885-1958), Guido Bonarelli (1871- 1951), Pablo F. C. Groeber (1885-1964), Juan José Nágera (1887-1966), Roberto Beder (1885-1939), José María Sobral (1880-1961), Augusto Tapia (1893-1966), Ricardo Wichmann (1880-1930), Horacio J. Harrington (1910-1973), Félix González Bonorino (1918-1998), Juan C. M. Turner (1918-1979), Armando F. Leanza (1919-1975), Eduardo Holmberg (1915-1979), Jorge Polanski (1892-1975) y Roberto Caminos (1931-1997). La sola mención de los nombres precedentes y su inigualable obra, dan una clara idea de la riqueza y excelencia de las ilustres personalidades que nos precedieron en la Repartición, lo que sin duda nos brinda un legítimo orgullo de pertenecer a ella y una sólida tradición para afrontar los desafíos del futuro.


Ing. Enrique M. Hermitte (1871-1955)

Como primer director de la División de Geología, Minas e Hidrología a partir de 1904 mostró dotes de extraordinario organizador, trascendiendo por haber impulsado fuertemente los estudios que llevaron al descubrimiento de petróleo en la Argentina. Hermitte recurrió al Dr. Guillermo Bodenbender para que lo asesorara en la organización de la nueva Institución.

En forma simultánea con sus actividades de director, fue profesor de la Universidad de Buenos Aires, motivando que entre ambas instituciones surgiera una fructífera vinculación que perduraría por décadas y contribuiría posteriormente al surgimiento de la primera generación de geólogos argentinos.


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Dr. Guillermo Bodenbender (1847-1941)

Dedicado docente e investigador fecundo de la Academia Nacional de Ciencias (en Córdoba), Bodenbender colaboró con Hermitte en forma ad honorem en la etapa fundacional de la Dirección de Minas y Geología. Su actuación continuada durante 50 años en investigaciones geológicas lo convierten en uno de los más ilustres precursores de la Geología Argentina.

Sus observaciones efectuadas a fines del siglo XIX en viajes a la región de Mendoza y Neuquén, valederas hoy en día, permiten considerarlo como el primer estratígrafo de la Cuenca Neuquina.

Prosiguió sus investigaciones en el Paleozoico superior y Triásico de la Precordillera, estableciendo las líneas fundamentales de la estratigrafía de esa región, las que se ven reflejadas en uno de sus clásicos trabajos “Constitución geológica de la parte meridional de La Rioja”.

Es autor del primer boletín editado por la División de Minas y Geología en 1905, relacionado con la geología de las sierras de Córdoba y sus productos minerales.

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Dr. Walter Schiller (1879-1944)

Desde sus inicios en la Repartición a partir de 1905, Schiller, se dedicó a estudiar la parte más elevada de los Andes: la región del Aconcagua. Allí descubrió la ausencia de Lías y parte del Dogger, con la superposición del Calloviano sobre estratos paleozoicos atravesados por pórfidos cuarcíferos e identificó al Yeso Principal. También reconoció el carácter dominantemente clástico del Cretácico temprano y la importancia de los depósitos molásicos terciarios, destacando la existencia de un intenso tectonismo Cenozoico expresado en sobrecorrimientos e intensos plegamientos.

Otros campos de investigación fueron las Sierras Australes Bonaerenses, Martín García y las regiones petrolíferas de Comodoro Rivadavia, del Neuquén, Tierra del Fuego y sur de Bolivia. Tuvo también una brillante labor docente en la Universidad de La Plata, ejerciendo la enseñanza hasta su solitaria muerte, cerca de la cumbre de su tan querido Aconcagua, en febrero de 1944.

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Dr. Juan Keidel (1886-1954)

Arribado al país en 1906 para hacerse cargo de la Sección Geología de la Repartición, Keidel trazó el programa base del levantamiento geológico-económico del país con sus cartas al 1:200.000.

Se dedicó preferentemente a la estratigrafía y tectónica del Paleozoico, desde Salta hasta la Patagonia, pasando por las Sierras Australes Bonaerenses.

Fue el primero en efectuar una detallada comparación geológica entre éstas y las montañas de África del Sur, brindando, junto con Dutoit, la principal base geológica con la que contó Wegener para desarrollar su teoría de la deriva continental.

Pero sin dudas Keidel trascendió por ser quién ubicó exitosamente el pozo descubridor de petróleo en Plaza Huincul (Neuquén) sobre la base de estudios tectónicos por el mismo realizados.

Generó al propio tiempo el concepto de “Patagónides” para la fase de movimientos supracretácicos, así como describiera antes el concepto de “Gondwánides” para los movimientos hercínicos cordilleranos.

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Dr. Ricardo Stappenbeck (1880-1963)

Stappenbeck inició levantamientos geológicos regionales en 1909 en la Precordillera, donde reconoció la distribución de las calizas ordovícicas y las subsiguientes unidades paleozoicas, triásicas y terciarias, tanto sedimentarias como ígneas.

Gran parte de sus 40 años de ininterrumpida labor estuvo dedicada también a la hidrogeología de extensas regiones del país, desde las depresiones intermontanas de Cuyo y el noroeste, hasta la vastedad de las planicies orientales y la Mesopotamia. Estos trabajos permitieron la delimitación de potentes cuencas artesianas, así como el alumbramiento de aguas potables en sinnúmero de localidades.

En su obra magna “Geologie und Grundwasserkunde der Pampa”, publicado en Stuttgart (1926), se condensaba en forma íntegra la hidrología subterránea de gran parte de la Argentina, al punto de ser hasta hoy de obligada consulta por la amplia riqueza de su información básica.

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Dr. Anselmo Windhausen (1882-1932)

Tras su ingreso en 1909 y colaborar en la preparación de importantes exposiciones internacionales de la Repartición (Turín, 1911; Rubais, 1912; San Francisco, 1914). Windhausen comenzó investigaciones en la Patagonia extrandina (Neuquén y Río Negro), orientado a la geología del petróleo.

Su “Contribución al conocimiento geológico de los territorios del Neuquén y Río Negro” (1914) avanza en estudios que llevaron al descubrimiento de petróleo.

En “Líneas generales de la estratigrafía del Neocomiano...” (1918), efectúa correlaciones de faunas de ammonites a nivel mundial que hoy en día son motivo de consulta.

Otro tanto puede señalarse en “The problem of the Cretaceous/Tertiary boundary in South America...” (1918) publicado en el American Journal of Science.

Sus vastos conocimientos estratigráficos, estructurales y paleontológicos, al iniciarse en la docencia universitaria en Córdoba en 1926, le permitieron llegar a compendiar en su magnífica obra “Geología Argentina” (1931), la síntesis más completa que haya sido encarada hasta entonces, enriquecida con muchos datos recogidos por otros especialistas.

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Dr. Enrique Gerth (1884-1971)

Entre 1909 y 1913, Gerth investigó primero las sierras de San Luis y los bolsones terciarios circundantes. En sólo un par de campañas de verano (1911-2/1912-3) realizó el carteo geológico y topográfico de un área de 7.200 km2 en los contrafuertes andinos entre los ríos Grande y Diamante.

Además del mapa a escala 1:200.000, Gerth levantó 15 secciones transversales y numerosos perfiles columnares, coleccionando ricas faunas fósiles y rocas que fueron estudiadas por Jaworski (Lías y Dogger), Krantz (Tithoniano), Backlund y Kuenen (petrografía), reservándose para sí el estudio de los ammonites neocomianos.

Dada la celeridad con que se realizó este trabajo y su calidad, Groeber lo calificó “como una hazaña geológica inigualable”. De regresó a Bonn como profesor titular, Gerth inició su admirable “Geologie von Südamerika”, publicada en Berlín entre 1932 y 1955.

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Dr. Franco Pastore (1885-1958)

Incorporado a la Repartición en 1910, fue el primer geólogo egresado de una universidad argentina (junio de 1915). Orientado preferentemente a la mineralogía y petrografía, Pastore se desempeñó allí hasta su jubilación en 1943.

La investigación de complejos metamórficos y de los procesos intrusivos en las Sierras Pampeanas constituyeron sus temas predilectos. Pastore abordó también investigaciones geológicas regionales mediante el relevamiento de varias hojas geológicas, efectuando reconocimientos hidrogeológicos para seleccionar áreas de emplazamiento de diques de embalse y estudios sobre la génesis de yacimientos.

Su remarcable actividad docente universitaria fue aún más prolongada, desde 1906 a 1956, siendo digno recordar que por más de 20 años ejerció una cátedra “ad-honoren” en la Universidad de Buenos Aires.

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Dr. Guido Bonarelli (1871- 1951)

El Dr. Guido Bonarelli, Conde de Ascona, trabajó en la Dirección de Minas entre 1911 y 1917. En 1923 asume como el primer director de la División Geología de YPF, recién fundado.

Sus inquietudes académicas y la importancia que le asignó a la paleontología y al desarrollo de trabajos de mapeo geológico regional le permitieron grandes logros en la búsqueda hidrocarburos, colocándolo como uno de los más ilustres precursores de la geología del petróleo en Argentina.

En su trabajo “Tercera Contribución al conocimiento geológico de las regiones petrolíferas subandinas del norte (provincias de Salta y Jujuy)”, publicado por la Dirección de Minas en 1921, Bonarelli definió sólidamente los rasgos geológicos de la Sierras Subandinas y avanzó decididamente en el conocimiento paleontológico del Horizonte Calcáreo Dolomítico.

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Dr. Pablo F. C. Groeber (1885-1964

Maestro por antonomasia de la Geología Argentina, Groeber dedicó 49 años a la investigación de nuestro suelo. Sus clásicas obras “Edad y extensión de las estructuras entre San Juan y Nahuel Huapí” (1918), “Líneas fundamentales de la geología del Neuquén, sur de Mendoza y regiones adyacentes” (1929) y “Observaciones geológicas a lo largo del meridiano 70º” (1946-47), son imprescindibles para acometer cualquier estudio en esas regiones. Con prontitud y sapiencia logró reconocer diferentes fases de deformación de la orogenia andina, estableciendo correlaciones de las unidades terciarias, tanto sedimentarias como intrusivas y volcánicas.

Se ocupó asimismo de la Paleontología del Jurásico, el desarrollo de los niveles pedemontanos y los ciclos glaciarios y de la evolución de los sistemas de drenaje. También incursionó con el máximo nivel internacional en el campo de tectónica teórica, provincias magmáticas y dilatación de la Tierra.

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Dr. Juan J. Nágera (1887-1966)

Fue el segundo geólogo recibido en una universidad argentina (diciembre de 1915) y cuya formación se produjo en la Repartición, tras su ingreso en 1912. El momento histórico en que le tocó desempeñare es donde comienzan a formarse los primeros geólogos argentinos, cuya meta es continuar la obra realizada por los reconocidos especialistas extranjeros. Sus miras no fueron exclusivamente la geología y el interés científico en sí mismo, sino el de la Geología y la Ciencia argentina puestas al servicio del país: Nágera trascendió por establecer la base científica de la Doctrina (1936) que justifica la jurisdicción nacional sobre la plataforma continental, destacando claramente su potencial de hidrocarburos, de lo cual fue un ilustre propulsor.

Sus estudios geológicos más importantes se ubican en la Sierras Septentrionales de la provincia de Buenos Aires (“La sierra Baya..., 1919) y en la provincia de Santa Cruz, donde junto con Bonarelli, produjo la vigente obra “Observaciones geológicas en las inmediaciones del lago San Martín, provincia de Santa Cruz” (1921).

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Dr. Roberto Beder (1885-1930)

Entre 1913 y 1930 Beder se dedicó, siguiendo a Pastore, a la geología minera. Inició el estudio detallado de la petrografía de los ambientes cristalinos de las Sierras Pampeanas, especialmente de las calizas metamórficas.

Trascendió por sus estudios mineralógicos sobre la génesis de gran número de yacimientos metalíferos del país, fundamentalmente la mineralización de plomo de los yacimientos del NOA. También realizó estudios hidrogeológicos y mapeos geológicos de la sierra de Guasayán, de la región de La Quiaca y el reconocimiento de los sistemas de fracturación en bloques de las sierras del centro argentino, en particular las de Córdoba.

Sus investigaciones mineras llegaron hasta el Paraguay, en donde reconoció la existencia del Devónico y del Pérmico fosilífero de esa región.

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Dr. José María Sobral (1880-1961)

Patriota y héroe de la Antártida como Alférez de Marina en su odisea con Nordenskjöld (“Dos años entre los hielos del Sur, 1901-1903”) en los albores del siglo XX.

José María Sobral fue el primer argentino que invernó en el continente Antártico y también el primer argentino en doctorarse en Geología (Universidad de Uppsala, Suecia). Ingresó a la Repartición en 1914, siendo director de la misma tras la renuncia de Hermitte en 1922.

A parte de sus observaciones geológicas en la Antártida, Sobral se reveló como uno de los mejores petrólogos de su tiempo en “Estudio petrográfico de algunas rocas argentinas” (1918) y fue autor de excelentes trabajos fundacionales como “Problemas hidrográficos en los Andes Australes” (1921) y “Geología de la región occidental del Territorio de La Pampa al oeste del Chadileuvú y zona vecina de la provincia de Mendoza” (1942), donde produjo un excelente mapa geológico de esa vasta región que aún mantiene intacta su vigencia.

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Perito Augusto Tapia (1893-1966)

Ingresado a la Repartición en 1915, Tapia fue el continuador de la obra de Stappenbeck en el campo de la Hidrogeología.

La intensidad y frecuencia de sus viajes y trabajos de campo, le permitieron adquirir un conocimiento muy amplio sobre el territorio de nuestro país, desde La Quiaca y las Islas del Atlántico Sur hasta el Sector Antártico Argentino, y de los países limítrofes en las áreas de frontera de Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y Chile.

Tapia fue un preclaro precursor de los estudios de Geología Aplicada en el país, especialmente para el emplazamiento de obras hidráulicas, habiendo trascendido también por los estudios realizados en la llanura pampeana plasmados en un sinnúmero de publicaciones e informes de la Repartición. Además, fue un eximio docente, desempeñándose entre los años 1924 y 1948 como profesor de Geografía Física argentina en el Colegio Militar de la Nación y simultáneamente, entre 1931 y 1933 en la Escuela Superior Técnica del Ejército.

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Dr. Ricardo Wichmann (1881-1930)

Tras su ingreso en la Repartición en 1917, Wichmann dedicó casi todo su tiempo a la Patagonia extrandina, en especial a las provincias del Neuquén y Río Negro. Allí realizó extensos itinerarios a lomo de mula, algunos de hasta 6.000 kilómetros.

Han sido publicados numerosos de sus trabajos parciales y preliminares, habiéndose conservado también sus originales libretas de campo que, al decir de Groeber, eran una prolija colección de innumerables observaciones y bosquejos geológicos de una preciosa exactitud.

Wichmann desentrañó la estratigrafía nordpatagónica cretácico-terciaria, junto al séquito efusivo que llega hasta el Pleistoceno. Sus estudios sobre los “Estratos con Dinosaurios” y el “Senoniano Lacustre” con su fauna, son clásicos insustituibles en esa temática. A Ricardo Wichmann le cupo el mérito de ser autor de la primera Hoja geológica del país a escala 1 : 200.000, en la región de Bahía Blanca.

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Dr. Horacio J. Harrington (1910-1973)

Ingresó a la Repartición en 1933 y, siguiendo a Keidel, se dedicó en forma brillante al Paleozoico.

En las Sierras Australes Bonaerenses produjo dos memorables Hojas geológicas (Sierras de Cura Malal y de la Ventana, 1947) que continúan siendo la base fundamental para realizar estudios de esa región.

En el área de Paleontología se especializó en trilobites, produciendo junto con A. F. Leanza la obra “Ordovician trilobites from Argentina” (Kansas, 1957) que logró gran reconocimiento científico internacional. A ello se suman trabajos en Precordillera, estudios paleogeográficos de Sudamérica, más un cuantioso número de informes inéditos de empresas petroleras que abarcaron muchas áreas de otros continentes, que efectuó una vez alejado de la Repartición. También fue autor de estimulantes obras de divulgación científica como “Volcanes y terremotos” y “Geología entre bambalinas”.

Su erudición y su elegante estilo se revelaba también en su actuación docente universitaria desarrollada en Argentina entre 1936 y 1953, y a su regreso al país, entre 1971 y 1973.

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Dr. Félix González Bonorino (1918-1998)

Como geólogo ingresado a la Repartición en 1942, trascendió por sus investigaciones en la Sierras Pampeanas de Catamarca y Tucumán, plasmadas en 5 hojas geológicas y varias publicaciones. Con metodologías novedosas y avanzadas para su época, caracterizó fajas miloníticas que atraviesan los granitos, sistematizó los procesos metamórficos y postuló modelos de tectónica compresiva terciaria vigentes en la actualidad.

Fue el primero en introducir el concepto de ignimbrita en la Argentina (1944) al describir los depósitos piroclásticos del río Malargüe.

En 1960 presentó una hipótesis sobre el origen de la esquistosidad en el Congreso Geológico Internacional realizado en Copenhague. También contribuyó al conocimiento de la Patagonia Septentrional, en las comarcas del río Foyel y regiones vecinas a Bariloche. Ejerció la docencia en la Universidad de Buenos Aires hasta 1966, redactando varias series didácticas de notable impacto como “Principios de Óptica Mineral” (1954), “Mineralogía Óptica” (1974) y el “Léxico sedimentológico” (1952), este último con la colaboración de M. E. Teruggi.

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Dr. Juan Carlos M. Turner (1918-1979)

Ingresó a la Repartición como ayudante alumno en 1942. Su estudio sobre faunas graptolíticas de América del Sur efectuado en Gran Bretaña, que le permitió obtener su PhD, siendo el mayor análisis de conjunto de este importante grupo de invertebrados del Paleozoico que se haya efectuado hasta la fecha.

A su retorno, Turner se dedicó durante 30 años a desentrañar la geología regional de las provincias geológicas de la Puna, Cordillera oriental y Sierras Subandinas, merced al levantamiento de 7 hojas geológicas. En ese marco reconoció, además, diversas fases tectónicas, su delimitación temporal y su nomenclatura. Estas investigaciones lo convirtieron en un indiscutido referente de la geología del NOA. Las síntesis “The Cambrian of Northern Argentina” (1963) y “The Andes of northwestern Argentina” (1970) son claros exponentes de ello. También incursionó en la Cuenca Neuquina con dos excelentes Hojas Geológicas en las comarcas de Aluminé y Junín de los Andes.

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Dr. Armando F. Leanza (1919-1975)

Ingresó a la Repartición en 1943, donde se desempeñó se como paleontólogo, trascendiendo por el estudio de los “Ammonites del Jurásico superior y del Cretáceo inferior de la Sierra Azul, en parte meridional de la provincia de Mendoza” (1945).

Con C. S. Petersen fue autor del libro “Elementos de Geología Aplicada” (1953) de intensa utilización en las carreras de Geología e Ingeniería.

Junto con H. J. Harrington produjo la clásica obra “Ordovician trilobites from Argentina” (Kansas, 1957), de amplia repercusión internacional.

Sus inquietudes por la geología regional se ven plasmadas en el capítulo escrito en La Argentina: Suma de Geografía (Peuser, 1958), idea que derivaría después en el libro “Geología Regional Argentina” (1972) por él editado con motivo del centenario de la Academia Nacional del Ciencias.

A partir de 1969 dirigió el “Plan Fosforita”, hallando manifestaciones fosfáticas en las provincias de Neuquén y Jujuy. También ejerció la docencia en las Universidades de La Plata, Buenos Aires, Córdoba y Tucumán, formando numerosos discípulos.

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Dr. Eduardo Holmberg (1915-1979)

Ingresado a la Repartición en Junio de 1944, fue uno de los clásicos exponentes que dedicaron su vida a la investigación geológica regional. Trascendió por realizar excelentes hojas en inhóspitas regiones del Neuquén extrandino y el sur de Mendoza, como Loncopué, El Huecú, Chachahuén, Auca Mahuida, Buta Ranquil, y Cerro El Nevado, que implicaron agotadoras y dilatadas campañas en su mayoría a lomo de mula. En las mismas se translucen prolijas observaciones con énfasis en los aspectos geomórficos de quién estuvo mucho tiempo en el terreno, por lo cual conservan su frescura y vigencia. Tuvo inquietudes en la búsqueda de bauxita, fosforita, azufre y hierro, así como en la ubicación de aguas subterráneas, temas a los que dedicó varios escritos.

Holmberg también ejerció la docencia a partir de 1946 en la Universidad de Buenos Aires en la cátedra de Geografía Física y Climatología continuando hasta 1957, y, en sus últimos años, en la Universidad Nacional de San Luis.

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Dr. Jorge Polanski (1892-1966)

Ingresó en la Repartición en 1951, trascendiendo por sus investigaciones en el ambiente morfoestructural de la Alta Cordillera de Mendoza y las regiones pedemontanas adyacentes (Bloque de San Rafael y la depresión de los Huarpes), tanto como por contribuir al conocimiento del Carbonífero y Pérmico de la Argentina.

En el ambiente de Cordillera Frontal estableció un cuadro evolutivo del magmatismo suprapaleozoico asociado con el diastrofismo varíscico. Sus hojas Volcán San José y Cerro Tupungato, cuyos portezuelos más bajos alcanzan alturas de 5.000 msnm, son compendios geológicos insustituibles de la Alta Cordillera mendocina.

Su incursión en el campo de la Geomorfología y en el estudio del Cuaternario pedemontano marcaron nuevos rumbos en esas disciplinas. Fue asimismo docente en la Universidad de Buenos Aires, donde dirigió varias Tesis Doctorales, entre ellas las de Roberto Caminos y Emilio F. González Díaz.

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Dr. Roberto Caminos (1931-1997)

Ingresado a la Repartición como estudiante en 1957, Caminos fue uno de los más prestigiosos geólogos regionales, especializándose en problemas del basamento plutónico y metamórfico del Proterozoico superior y Paleozoico de Argentina.

Sus provincias geológicas más asiduamente visitadas fueron las Sierras Pampeanas, la Cordillera Frontal y el Macizo Nordpatagónico, aunque también incursionó en la isla de Los Estados y en la Antártida. En las sierras de Chepes y Ulapes, Caminos reconoció un importante batolito de composición tonalítica, destacando el concepto de enclaves microgranulares máficos en el modelo de mezcla de magmas.

En el Macizo Nordpatagónico, sus estudios ayudaron a comprender el magmatismo neopaleozoico-triásico inferior.

Autor de excelentes obras de síntesis en los libros de “Geología Regional Argentina” (1972 y 1979-80), la muerte lo sorprendió cuando se encontraba editando la “Geología Argentina” publicada por el SEGEMAR en 1999.

También ejerció la docencia en la Universidades de Buenos Aires y La Plata, dirigiendo 10 Tesis Doctorales.